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¡Tu Voz, Tu Responsabilidad!

Hace 26 años comencé estra travesía de cantar. Recuerdo cuando de niña tomaba los frascos de perfume de mi madre y mi abuela para convertirlos en micrófonos inhalámbricos y las mesas decorativas de mi casa eran la plataforma perfecta. Mi audiencia eran mis juguetes y algunas veces mi propia familia, quienes escuchaban las mismas canciones y veían los mismos bailes una y otra vez. Una pasión indescriptible y una disciplina perfecta. Estaba convencida que con el pasar de los años me convertiría en una gran artista. Lo tenía todo. O al menos eso pensé hasta que llegué a la adolescencia y a la adultez.


Antes todo era un juego, pura diversión. Canciones bonitas, una inmensa fuerza de voluntad y el apoyo intachable de mi familia y mis amigos. Hasta que un día me topé con la triste noticia de no poder volver a cantar. Mis cuerdas vocales estaban dañadas por el mal uso y la indisciplina. Cantaba 24 horas al día, salía sin cubrirme de noche, nunca vocalizaba, no tomaba clases de canto, comía cosas muy poco saludables y descansaba por tiempo sumamente limitado. Yo pensaba que estaba cuidando mi cuerpo y por ende, también mi voz. Eso me demostró que nada era como aparentaba ser. Sentí como mi mundo cayó en pedazos con solamente escuchar eso por parte de mi doctor. "Sharil nunca volverá a cantar". Esas fueron las palabras que retumbaron en mis oídos por 2 largos años. Los mismos 2 años llenos de arrepentimiento como consecuencia de mis malas desiciones. 2 años llenos de silencio. Y al menos para mi, que vivo apasionada con la música, fue uno de los momentos mas duros en mi vida.


No me costó mas remedio que hacer un alto y tomar mejores desiciones. Comencé a educarme, abandoné malos hábitos y mejoré mi rutina de vida. Algo que debí haber hecho desde un principio. Pero bueno... hay veces que esperamos el golpe para entonces reaccionar ante el momento de crisis. Esa temporada me sirvió para reconocer que cuando Dios deposita en nuestras manos un talento, es nuestra responsabilidad ponerlo en función y hacerlo con excelencia. Es decir, hay que invertir en nosotros mismos. Invertir tiempo, información y hasta invertir un poco de dinero, algo que muchas veces administramos de la forma equivocada para cosas equivocadas.


Al cabo de la culminación de esos dos años, pude recuperar mi voz. Pude volver a adorar. Me regresó el alma al cuerpo. Algo que honestamente dudé que pasaría por la gravedad de mi situación. Comencé a educarme, a entrenar mi voz y a desarrollar una disciplina que hasta el sol de hoy ha sido de gran ayuda. 3 años mas tarde me convertí en maestra de canto. Y hoy celebro 8 años de ejercer esa profesión que tanto ha bendecido mi vida y me ha permitido cambiar la vida de decenas de personas.


Educarse no debe ser considerado como un "lujo" sino como una necesidad. Tu cuerpo necesita ser entrenado para ejercer una labor de excelencia... porque desafortunadamente si tu manera de pensar es diferente a la mía, de seguro sufrirás el embate de la pérdida inminente y permanente de tu voz. Lo hemos visto en artistas muy reconocidos como Adele, José José, Jojo, entre otros. No hay peor gestión que aquella que no se intenta. Nunca es tarde para comenzar con el pie derecho. Tu voz es tu responsabilidad. Nadie la cuidará por ti. ¿Quieres cantar de forma saludable el resto de tu vida? Entonces es momento de tomar acción y entrenarse.


Mi consejo es que contactes un profesional de la voz con quien te sientas a gusto y coordina una cita. Evalúa tus posibilidades según tus limitaciones. Da el primer paso. Protege tu cuerpo, tu salud y tu voz. Toma las herramientas necesarias y reprograma tus hábitos. Mañana puede ser demasiado tarde.


Sharil Sánchez

Maestra de Canto | Cantante

sharilsanchezoficial@gmail.com




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