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Donde Nadie Me Ve


Seguir a Cristo nunca ha sido ni será tarea fácil. Lo confirmo cada vez que atravieso la prueba más dolorosa y aún así tengo que mantener la calma y confiar que obtendré la victoria. Lo confirmo cada vez que todo marcha bien, de repente se derrumban todos mis planes y aún así tengo que creer en su provisión. Lo confirmo cada vez que nos rodeamos de personas, terminamos envueltos en relaciones que lastiman y aún así tengo que creer que Él es fiel. Estando en Él todo es diferente.


La vida no se cansa de presentarnos una y otra vez razones suficientes para dudar, para renunciar, para dejar de creer. La amenaza es real y constante. Somos la generación de las máscaras. A la luz del día mostramos nuestra mejor versión y en el silencio de la noche nuestra almohada es testigo de todo lo que callamos por miedo a ser rechazados o señalados. Tanto afán por encajar, por lograr metas, por alcanzar objetivos que se nos olvida lo más importante, la salud de nuestro corazón. Acaso puede dar un árbol de manzana otro fruto que no sea manzana? La respuesta es no. De igual forma, el hombre no puede reproducir lo que no ha tenido la oportunidad de experimentar. La clave, intimar.


El principal deseo de Dios nunca ha sido ni será exponerte sin antes intimar contigo. Sin antes crear ese espacio para desnudarte ante su presencia, ese lugar donde puedas desarrollar y mantener una relación de confianza y dependencia, un lugar donde las máscaras pierdan el juego y sobre todo ese espacio donde puedas provocar, en lo secreto y en humillación, relevancia en el reino de las tinieblas y un estruendo en el reino de los cielos. Esta es la plataforma perfecta.


Muchas veces, nos fijamos nosotros mismos, una medida difícil de alcanzar, pues perdemos de vista nuestro propósito y hasta nuestra identidad. Algo que tuve que entender hace un tiempo, es que desgastarse para el reino, no te hace ser una mujer o un hombre aprobado ni conforme al corazón de Dios. No podemos amar más la obra que a su creador. No podemos ser efectivos en la vida de otros si amamos más lo efímero que lo eterno. No podemos perseguir una gloria por la cual no estemos dispuestos a luchar. No podemos esperar una promesa sin estar dispuestos a sostenerla en integridad.


Cuando caminas a ciegas, guiado por el ruido del mundo y la sociedad, los tropiezos en tu vida son interminables. Cuando no sabes esperar en el tiempo perfecto de Dios, renuncias sin haber intentado nada, cuando pudiste intentarlo todo. Te descalificas a ti mismo y pones a otros por encima de ti.


Debes entender una cosa… nunca se ha tratado de ti, sino de lo que cargas. Todas esas veces que has querido detenerte, que la duda ha tocado a tu puerta y las pruebas son cada vez más difíciles de soportar, es porque simplemente estás dependiendo de ti mismo, nos hemos creído tan autosuficientes al punto de creernos inmortales en el reino espiritual. El peligro es, que mientras más esto crece, más posibilidades tiene tu enemigo para aniquilarte… una guerra a sangre fría totalmente inesperada. Estarás al descubierto, sin armadura. Entonces será allí, en lo oculto, donde nadie te ve, que estando al borde de la muerte y la desesperación, mirarás al cielo buscando respuestas y clamando por una nueva oportunidad.


Cada día trae consigo esa oportunidad. Ese momento preciado donde decides dejarlo todo para re conectar con los deseos del Padre y ser consolado en su paz. Recuerda siempre que vale más la condición de tu corazón que tu aportación al mundo, que puedas multiplicarte en otros estando sano. Que sin decir una sola palabra, otros vean el amor de Dios reflejado en ti y que puedas ser libre de prejuicios y señalamientos que no llevan tu nombre. Pon en silencio todo y a todos y crece en tu intimidad. Que todo lo demás llegue cuando estemos listos.


Oro para que esta canción se convierta en nuestra oración en momentos de vulnerabilidad y debilidad, que seamos fortalecidos en su gracia y que nuestras debilidades se conviertan en el motor que alimente nuestra fe. Recuerda, no estar bien, es el pretexto perfecto para que su gloria provoque en ti cumplimiento. No estás solo. Jehová cumplirá su propósito en ti.








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