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¡Me cansé de la Religión!


Ya que acabo de captar tu atención con el título de este blog, permíteme confesarte que ME CANSÉ DE LA RELIGIÓN. ¡Sí! Me cansé. Me cansé de vivir bajo los estándares de una sociedad o comunidad que en su mayoría no vive lo que predica, que no modela su ejemplo con integridad, que lastima, que daña, que pisotea, que abandona. Me cansé de ser parte del “montón” que ha convertido el evangelio en un privilegio exclusivo para los que lo “merecen”. Me cansé de ser parte del “grupito” del momento, olvidando que hay miles y miles que mueren lejos de haber conocido la paternidad de quien dio su vida por ellos. Me cansé de ajustarme a un sistema que ha estado lejos del diseño original de Dios, criticando y juzgando las acciones de otros sin fijarse o recordar la misericordia que el Padre ha tenido con todos. ¡Me cansé!


Nacer en un hogar con valores y fundamentos cristianos te da la oportunidad de conocer a Dios más de cerca por muchas razones, sin embargo, no te asegura alcanzar la salvación. He visto y he vivido como Dios ha hecho cosas que para todo el mundo eran imposibles de alcanzar. He visto como Él ha sanado, libertado y restaurado a quienes amo… mis ojos han visto cosas increíbles muy de cerca, cosas que han marcado mi vida y han alimentado mi fe, nuestra relación y mis convicciones, convicciones que un sistema religioso no puede quebrar, convicciones que me llevan a AMAR a Cristo y AMAR a los demás sin reservas y sin condiciones. Exactamente lo que Él hace conmigo, lo que hace contigo. ¡Amarte tal y como eres!



¿Acaso se nos olvida a que fuimos llamados? La sal altera el sabor de todo lo que toca para bien o para mal. Tú y yo, de igual forma, podemos cambiar las cosas a través de nuestras acciones y nuestras palabras… a través de lo que somos. Hemos sido llamados “sal de la tierra” (Mateo 5:13). ¿Te has preguntado cual está siendo el efecto de lo que estás haciendo? ¿Qué impacto tienes en la vida del que tienes a tu lado? También fuimos llamados a ser luz (Mateo 5:14). ¿Inspiras a otros a salir de las tinieblas o con tus acciones los dejas en oscuridad? ¿Qué nos ha pasado? ¡Que fácil nos hemos corrompido! Que mucho tardamos para recibir, abrazar y restaurar pero que apresurados somos para señalar y dejar caer.


Ustedes son la sal de la tierra. Pero, si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. Mateo 5:13


Hace unos días escuché que, aunque Dios “no nos necesita”, sí cuenta con nosotros. Él cuenta con nosotros para que su reino en la tierra avance, Él cuenta con nosotros para ser sus pies y sus manos, Él cuenta con nosotros para hacer cumplir los deseos de su corazón para con sus hijos, Él cuenta con nosotros para hacerlo bien, para hacerlo con amor, con tolerancia, con respeto, con humildad y con integridad, no con violencia ni imposición. ¿No somos todos su creación? Aunque somos distintos y aveces tomamos rumbos separados, todos compartimos la misma paternidad y el mismo acceso a su presencia y a su perdón. ¿Entonces, porque malgastamos nuestro tiempo midiendo fuerzas entre nosotros mismos? ¡Basta! ¡Ser diferente a ti no me descualifica! Déjame modelar a Cristo en libertad.


Me duele tanto el corazón cuando señalamos sin conocer el proceso. ¡Me duele tanto! ¿Cómo es posible que los mismos que dicen “amarte” son los primeros que en silencio murmuran deseando tu destrucción? Es impresionante como nos escondemos detrás de una imagen equivocada de Dios para satisfacer nuestros propios deseos y como usamos la Biblia para “confrontar” en “amor” cuando lo que sentimos es odio y repudio en nuestros corazones. Dios es SANTO y PERFECTO y su palabra SANTA y llena de VIDA, no de muerte. Punto. Atráelos al Padre, no los eches a los cerdos. Hay una generación sedienta por encontrar su identidad en un lugar seguro. Porfavor, seamos ese lugar seguro.


Creo que es momento de practicar un poco más el amar como Cristo lo hizo, y si en algún momento sientes que tus delirios de grandeza, santidad y perfección quieren salir a flote, ve nuevamente al momento y al lugar en donde Dios te encontró y te rescató. Él también lo hizo por ti cuando nadie más te vio.


Suelta la comodidad y las tradiciones y sal a la calle a provocar que otros vean a Cristo através de ti. MENOS RELIGIÓN, MÁS RELACIÓN, MÁS AMOR. De todo lo demás, Él tiene todo el control.


Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. Mateo 5:16





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