top of page

¡Volvamos al primer amor!

Actualizado: 19 ago 2021

“Quiero escribir una canción que sea un palo”. ¿Alguna vez, has dicho esta frase como compositor? Realmente es algo que todos hemos pensado en algún momento, aunque tengamos las mejores intenciones. Y es que anhelar ese reconocimiento no está mal, pero si es peligroso perder el enfoque y la esencia en lo que hacemos.

Iniciando este año 2020, me encontraba en medio de dos retos enormes. Un proceso de restauración espiritual y emocional y el inicio de la preproducción de mi tercer disco. En ese momento pensé detener intencionalmente uno de los dos para poder enfocarme en una cosa a la vez y ser más efectiva en mis decisiones, pero fue increíble lo que Dios tenía planificado.

No encontraba el momento ni la inspiración para componer mis canciones. El tiempo corría y yo sin hacer absolutamente nada. Estaba en blanco. Por primera vez en mi vida sentía que perdía el control de algo que hago naturalmente. Pasaron los meses y nada. No había canciones. Así que me enfoqué en otros proyectos para darle espacio a que esa “musa” llegara en cualquier momento. De pronto todo cambió. El mundo se paralizó. Encerrados en nuestras casas por una orden gubernamental para protegernos de la amenaza de una terrible pandemia. De tener una vida activa en muchos aspectos, todo se vino al piso como consecuencia de esta crisis mundial. Planes, proyectos, economía… todo. Yo pude haber pensado en tantas cosas en ese momento, pero me di cuenta que Dios estaba utilizando esto como un pretexto para llamar mi atención. Una atención que había sido abandonada por mis hábitos y mi rutina, por mi estilo de vida. ¡Dios necesitaba hablarme! Y por supuesto, ya no tendría una excusa para escuchar su voz, pues de repente tenía muchísimo tiempo libre de responsabilidades.

Con mi vida paralizada, puesta en pausa, Dios comenzó a trabajar en mi corazón y en mis emociones. Mi espíritu se fortalecía poco a poco, heridas sanaban y sentía como su amor y su perdón tocaban la puerta de mi vida. Pasaban los días y más cerca me sentía del Padre, el hambre por su presencia era cada vez más intenso. Una situación que pudo haber ocasionado una crisis emocional se tornó en bendición. ¡Necesitaba descansar en sus brazos! Necesitaba que el mundo callara para yo poder escuchar su voz. Necesitaba aprender a soltar mis deseos para crear el espacio necesario y recibir el milagro que estaba listo para mí. Me abandoné en Él. Totalmente. Por primera vez en mucho tiempo sentí una conexión directa con el Espíritu Santo. Fue entonces cuando mis canciones comenzaron a fluir. Dios mismo me revelaba letra por letra cada uno de mis versos, los títulos de cada canción y hasta la melodía. Yo no hice nada. El Espíritu Santo lo hizo todo por mí. Mi corazón estaba lleno de felicidad, de plenitud. Tenía la certeza de que Dios estaba en el asunto. ¡Fue algo tan natural, tan glorioso! Mientras escribía cada oración no podía contener el llanto. Dios estaba rompiendo mi molde. Me estaba llevando hacia un lugar más profundo en su presencia a través de cada canción. Eran experiencias diferentes alineadas al mismo propósito. ¡Es algo inexplicable! De un panorama de crisis, surgió mi mejor adoración.

Quizás te has preguntado, ¿Por qué no pasa nada con lo que hago? ¿Por qué no logro tener éxito? ¿Por qué siento este ministerio tan estancado? Te explicaré algo que aprendí y lo hice mío desde el primer momento. La diferencia de un compositor secular y un compositor cristiano es simple. El que compone para el mundo canta solo de lo que vive, pero quienes componemos para el reino de Dios no solamente cantamos de nuestras vivencias y testimonio, sino que también cantamos y profetizamos de cosas que nuestros ojos no han visto pero que el Espíritu Santo nos revela. Cada canción tiene una historia, pero también tiene un propósito. Tu éxito no se puede medir por cifras, sino por su esencia. Que nuestra meta no sea producir canciones para el mercado o la industria, sino para desatar la manifestación del poder de Dios en la tierra. No es necesario añadirle “belleza” a tus letras para que los números sean aceptables, si tienes una relación directa con el Espíritu Santo, lo que hagas en secreto se manifestará en público, pues para querer cautivar y transformar al mundo a través de nuestra adoración es necesario alinear primero nuestro corazón.

Dios renovó su pacto conmigo y yo renové mi romance con Él. Ya no hay espacio para querer complacer las exigencias de un “mercado” ni mucho menos para competir. Me cansé de cantar, ahora solo quiero hacer sonreír el corazón del Padre y eso, eso para mí es más que suficiente. ¡Volvamos al primer amor!


Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6



131 visualizaciones1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo

1 Comment


Que hermoso! Dios los bendiga mucho a ambos!

Like
bottom of page